ESPAÑA Y OTROS 40 PAÍSES RECONOCEN LAS LENGUAS DE SIGNOS, PERO MÁS DE 150 ESTADOS LAS MARGINAN
-El Congreso Mundial de Personas Sordas reclama respeto a su lengua y su cultura y pide a la sociedad que “nos conozca y comprenda”.
-Fernández de la Vega abrió y cerró su discurso inaugural “hablando con las manos” a los 2.000 representantes de 98 países.
Más de 2.000 representantes de 98 países convirtieron este lunes a Madrid en capital internacional de las personas sordas, cuyo XV Congreso Mundial fue inaugurado por la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, que abrió y cerró su discurso “hablando con las manos”. Este gesto simbólico ratificó la apuesta hispana por las lenguas de signos (España está entre los más de 40 países que las reconocen, pero todavía hay más de 150 estados que las siguen marginando), apuesta que quedó reforzada el 28 de junio con la aprobación por el Congreso de la Ley que dará carácter normativo a la igualdad a la hora de comunicarse de un colectivo que supera el millón de personas.
La igualdad en todos los ámbitos es para las personas sordas la clave de su visibilidad social y de su normalidad ciudadana, que pasan por el respeto a su lengua y su cultura, por un acercamiento social a su realidad cotidiana y, en definitiva, por el ejercicio pleno de sus derechos humanos. De ahí el lema del congreso, ‘Lenguas de signos: cuestión de derechos’, y el énfasis del presidente de la Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE), Luis Cañón, en el deseo de “compartir nuestro patrimonio cultural” y en la “necesidad de que el resto de ciudadanos nos conozca y nos comprenda”, porque “para ser -remachó-, necesitamos ser más visibles, más cercanos a una sociedad más abierta y solidaria con quienes son diferentes”.
“Ley pionera en Europa”
En ese marco, la Ley de la Lengua de Signos española, calificada de “pionera en Europa” por Fernández de la Vega, tendrá el complemento de “medidas de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas”. Según la vicepresidenta primera del Gobierno, el objetivo es “mejorar la calidad de vida de dos millones de personas” (los beneficios no sólo alcanzarán al colectivo, sino también a su círculo más cercano y a los 200.000 oyentes, el 50% del total, que usan las lenguas de signos española y catalana) desde una doble perspectiva. Por una parte, en el acceso a la educación, la sanidad, la justicia o la administración pública. Por otra, con acciones paralelas para garantizar traductores, clases visuales y elección de lengua, incluida la del ámbito escolar para sus hijos.
“Si no hay derechos lingüísticos no hay derechos humanos”, remachó Markku Jokinen, presidente de la Federación Mundial de Personas Sordas (conocida por sus siglas inglesas WFD) que organiza este XV Congreso. La cita madrileña tiene como telón de fondo, apuntó, la Convención de las Naciones Unidas sobre Derechos de las Personas con Discapacidad, aprobada el 13 de diciembre del año pasado. “Es el primer tratado internacional en reconocer las lenguas de signos y la identidad lingüística y cultural del colectivo”. La convención ha sido firmada ya por más de cien países, incluida España, y 54 Estados han suscrito el protocolo adicional. Además, como informó en un mensaje leído al Congreso la Alta Comisaria de Derechos Humanos de la ONU, Louise Arbour, “pronto habrá un Comité sobre Derechos de las Personas con Discapacidad”.
El XV Congreso Mundial de Personas Sordas, que ha elegido como vicepresidente al español Feliciano Sola, será durante toda la semana un enorme foro para intercambiar experiencias y compartir puntos de vista sobre los problemas de un colectivo que supera los 74 millones de personas en todo el mundo, el 80% en países pobres. La WFD, creada en 1951, está integrada por 127 asociaciones nacionales.
TecnoSord
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