UNA DE CADA 10 PERSONAS PADECE ALGÚN NIVEL DE HIPOACUSIA EN ARGENTINA
Según la Mutualidad Argentina de hipoacúsicos, la ciencia ha mejorado muchos instrumentos científicos que mejoran la capacidad auditiva de las personas con discapacidad auditiva —algo más del 10 % de la población sufre algún nivel de hipoacusia—. Aseguran que no se cumple totalmente la ley 25.415, que obliga a un estudio a los recién nacidos.
Es probable que si se aplicara totalmente la ley nacional 25.415, que obliga a los hospitales públicos y sanatorios privados a realizar un estudio de emisiones otoacústicas a los recién nacidos —a quienes tengan o no antecedentes familiares—, permitiría detectar precozmente algún grado de hipoacusia que pueden poseer congénitamente los bebés o adquirido durante el embarazo o el parto, disminuiría la cifra del entre el 10 y 12 % de personas que sufren algún nivel de hipoacusia.
Realizando este análisis a los niños hijos de mujeres que hayan o no tenido problemas en el período de gestación o hayan nacido con bajo peso o inmadurez, a horas del nacimiento, se lograría conocer si el niño escucha o no, y podría incorporarse al lenguaje a partir de los avances tecnológicos o disponer desde la primera edad la realidad de su condición.
¿Qué pasa si a partir del estudio se determina alguna discapacidad?, le preguntó EL DIARIO a la doctora Marta Ledesma, médica otorrinolaringóloga de la Mutualidad Argentina de Hipoacúsicos, en virtud que hoy, 19 de septiembre, se conmemora el Día de las Personas Sordas.
“Este estudio es algo que está prescripto en la ley 25.415, y se mide la audición de los recién nacidos. Lo cubren todas las obras sociales, y es de vanguardia, al punto que en Uruguay, por ejemplo, no está implementado. Lo que pasa es que en algunos hospitales no poseen un aparato especial que se necesita para una fonoaudiología. En muchos casos, en forma diferida, se lo manda al niño a algún lugar que tienen que hacerle este estudio. Pero también en muchos casos no existe el compromiso y el estudio no se realiza con las consecuencias que tiene luego para los niños”, expresa la profesional.
Si embargo, se asegura que se lleva a cabo un trabajo sistemático de parte de los otorrinolaringólogos para que los pediatras y neonatólogos estén totalmente informados sobre este proceso. “Muchas veces recibimos pacientes de más de un año que no tienen el diagnóstico de hipoacusia hecho, de provincias lejanas como Misiones o en Jujuy, que no tienen un otorrinolaringólogo que esté trabajando ahí”, asegura la médica.
AVANCES.
En el ámbito científico hubo importantes avances en el último tiempo que permiten incorporar tecnología a los problemas auditivos. “Desde hace algunos años se realiza el implante coclear para aquellos pacientes con problemas, a los que sólo se asistía con amplificación, y que antes sólo se llegaba al pabellón u oído medio, cloqueándose ahora el oído interno. Hoy se usa mucho más en niños y se le puede hacer una operación que consiste en colocar electrodoctos que llevan el sonido en información digital que se codifica a partir de la descarga eléctrica e impacta en el nervio de la audición”, indica la doctora Ledesma.
De acuerdo a su definición, hoy hay varios equipos de cirujanos trabajando en esto, vienen haciendo estas cirugías hace bastante tiempo y cada vez los resultados son mejores. “Además de mejorar la técnica, estamos apoyados por mejores estudios de imágenes por resonancia magnética nuclear, como las ecografías nucleares. Se hacen en el oído interno y se accede a mucha más información, tanto de afecciones congénitas como de las adquiridas. Por ejemplo, hay chicos que tuvieron meningitis, deja como secuela una sordera bilateral profunda, y antes no había solución para eso. Como no tienen lenguaje no pueden manifestar el síntoma, y con este tipo de cirugía pueden adquirir un lenguaje, ni más ni menos”, apunta la profesional.
A los avances en la ciencia médica, deben agregarse aquellos que se dan en la tecnología, ya que la evolución de los audífonos permite escuchar con mejor calidad, pudiendo calibrarse mejor.
Por los derechos lingüísticos de las personas sordas LOS DOCENTES DE LA ESCUELA ESPECIAL N° 7 Edith Fitzgerald de Sordos, de Paraná, recuerdan que hoy se conmemora el día de las personas sordas y para reivindicar los derechos lingüísticos de las personas sordas, repasan los avances logrados en la materia. El 19 de septiembre de 1885 el Congreso Nacional sancionó la Ley que crea el Instituto Nacional de Sordomudos, primer establecimiento de este tipo en toda América Latina. Los primeros maestros, de origen italiano, llevan adelante la labor de educar a estos alumnos bajo los principios rectores del Congreso de Milán de 1880 donde, entre otras decisiones, se deja a los adultos sordos que cumplían funciones docentes, fuera de las escuelas especiales y se concibe la rehabilitación del lenguaje oral como el principal, si no único, objetivo pedagógico, desechando la lengua de señas como modo de comunicación. Se calcula que a partir de ese momento, comenzó a desaparecer progresivamente la presencia de personas sordas capacitadas en diferentes oficios y profesiones. Las lenguas de señas perdieron reconocimiento y se ausentaron de las aulas y otros contextos relacionados a la educación y la salud. “Sabemos que la lengua de señas es la primera lengua de los sordos. Los niños la adquieren con rapidez y facilidad y esto les permite desarrollarse con estabilidad emocional y sensación de pertenencia a una comunidad cultural y lingüística. Luego, con la lengua de señas como cimiento, los chicos sordos pueden aprender la lengua mayoritaria en su modalidad escrita y, simultánea o posteriormente, la lectura labial. Esta secuencia, permite realmente afianzar los conocimientos, dado que el aprendizaje de una segunda lengua es más sólido cuando los chicos ya han consolidado una primera lengua que les resulta de acceso sensorial completo”, explican en un documento. Los interesados en contactarse con esta escuela, pueden comunicarse al: 0343 – 4260072.
TecnoSord
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