AMOR MÁS QUE CIEGO
Ángel Santamaría se cuenta entre los pocos sacerdotes en España capaces de transmitir la Palabra de Dios en silencio. Conocedor del lenguaje de signos, oficia bodas, bautizos y comuniones desde hace diecisiete años para parejas y niños sordomudos valiéndose de una rara habilidad aprendida por razones familiares: es hijo de sordos.
El padre Santamaría no desaprovechó sus conocimientos adicionales, y ya en la época del seminario se planteó cómo transmitir el Evangelio mediante el uso de las manos, «algo muy complicado, ya que muy pocos son capaces de captar una historia impregnada de multitud de anaologías y metáforas con difícil traslación al lenguaje de signos».
No obstante, con el tiempo fue perfeccionando la técnica, y comenzó a combinar el de signos con el lenguaje labial. «Pero tampoco ésta es la panacea, pues la comprensión por medio de este método no siempre está asegurada, y depende de la vocalización del interlocutor de la persona sorda». La diócesis valenciana aprovechó en cualquier caso su dominio de los rudimientos de ambos lenguajes para autorizar toda una serie de oficios canónicos para unos destinatarios muy específicos: aquellos que, pese a su deficencia auditiva, quieren tener una boda «como todo el mundo».
«Como todo el mundo» significa pasar por los cursos prematrimoniales. Ángel Santamaría los imparte en la parroquia de Santo Tomás y San Felipe Neri de la capital el Turia y hasta ella acuden parejas de toda la provincia para seguir los preceptos marcados por la Iglesia en lo relativo al sacramento del Matrimonio. Posteriormente, es Santamaría el que se desplaza por toda la diócesis para casar a las parejas. Su media está en seis bodas anuales.
Los cursos son para sordos, pero también para los que no lo son. De hecho, un orador los dirige y Ángel Santamaría convierte sus palabras a signos para garantizar su comprensión a los que así lo precisan. Para ello, sitúa a la pareja cara al público. Una de estas últimas, la formada por Desiré y Jesús, manifiesta «sus ganas» de pasar cuanto antes por la vicaría, pero lamenta el pequeño inconveniente de que el oficio «se alargue más de la cuenta al tener que ser traducido al lenguaje de signos». Hoy por la tarde verán cumplido su deseo.
La últmia modalidad introducida por el sacerdote son las misas para sordos. Cada domingo, a las 17.30 horas, el padre Santamaría se reúne con sus particulares feligreses, entre los que también hay un grupo de sordociegos acompañados de un «traductor» que les «va marcando en la mano cada palabra pronunciada por el oficiante».
El padre Santamaría traduce al lenguaje de signos los cursos prematrimoniales
TecnoSord
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