UN HOMENAJE QUE SE CONVIRTIÓ EN COSTUMBRE
La tradición de quemar muñecos en La Plata nació en la década de los ‘50, cuando un grupo de vecinos construyó un “monumento” en homenaje a los jugadores del club Defensores de Cambaceres que se habían consagrado campeones de la Liga Amateur Platense.
La costumbre cobró con el tiempo otros significados y se trasladó a cientos de esquinas de todos los barrios, donde se instaló para siempre como paradigma de la cultura popular de la ciudad de las diagonales.
Esta leyenda platense tiene una explicación. Según un estudio rea-lizado en la UNLP, “la sociedad utiliza este momento para despedir un año en medio del caos y recibir con esperanza el que se inicia”. Los personajes que se queman, por ejem-plo, son seleccionados según programas de televisión, políticos que aparecieron en hechos destacados del año que se va, o por la fuerza de personajes tradicionales.
Entre los primeros exponentes que se quemaron figuraba Antonio Ubaldo Ratín, ex jugador de Boca y de la Selección argentina, famoso por haberse sentado en la alfombra de la Reina de Inglaterra en un partido del Mundial de 1966.
También es recordada la estructura destinada a la “Momia Blanca”, la luchadora sordomuda, del ciclo televisivo Titanes en el Ring.
TecnoSord
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