LA PRIMERA ESCUELA DE PERSONAS SORDAS
La Primera Escuela de Sordos en España (Por Carles Llonbart)
A finales del siglo XVIII, en España, la educación básica no era obligatoria. Los niños trabajaban como aprendices o ayudando a sus padres. Casi ningún oyente iba a la escuela mucha gente no sabia leer ni escribir. Pero … ¿y los Sordos? Ningún niño Sordo iba a la escuela porque la sociedad pensaba que los sordos no eran capaces de aprender nada, y que por lo tanto era imposible enseñarle nada. Por este motivo no existía en nuestro país ninguna escuela para los sordos.
¿Pueden aprender el catecismo los sordos?
En aquella época vivía en Barcelona un sacerdote que se llama JOAN ALBERT I MARTI. El sabía que Pedro Ponce de León había educado unos niños sordos en el siglo XVI. Por este motivo sabia que los sordos eran capaces de aprender. Joan Albert estaba muy preocupado por la salvación de los sordos. Los oyentes que respetaban la doctrina cristiana podían ir al cielo porque cuando eran pequeños les habían explicado el catecismo, los diez mandamientos, etc… Pero los Sordos no podían ir al cielo porque nadie les había explicado que Dios existe, ni tampoco nadie les había explicado que hay cosas que son pecados (según la religión católica).
Entonces, Joan Albert, decidió enseñar el Catecismo a los Sordos para que, de esta manera, pudieran salvar su alma. Adema también pensó enseñarles a leer y a escribir, y a sumar, restar, multiplicar, …
Sus primeros alumnos
Barcelona era una ciudad más pequeña que ahora. Tenía unos 200.000 habitantes. Joan Albert iba por las casas, llamando de puerta en puerta, preguntando si vivía algún niño Sordo. Cuando descubría alguno pedía permiso a los padres para que su hijo asistiese a sus clases. De esta manera consiguió juntar unos cuantos alumnos. Joan Albert empezó a dar las clases en una “habitación reducida y apartada del centro de la ciudad” sin demasiadas condiciones.
Dichas clases se realizaban de 5 a 8 de la tarde, es decir empezaban cuando los niños ya habían terminado su jornada laboral. Pero Joan Albert se arruino enseguida, porque se gasto todo el dinero que tenia en comprar libros, laminas, pizarras, papel, etc… No tenia más remedio que suspender definitivamente aquellas clases.
Primeros comienzos del “Saló de Cent”
Entonces se le ocurrió la idea de solicitar al Ayuntamiento que le cediera un local. Se dirigió al Ayuntamiento y pidió dos una sala larga y ancha en la que puedan (los alumnos) aprender a conjugar los verbos y juntar las pares de la oración. “También pidió que le pagaran los gastos de material… y que le pagaran a él un pequeño sueldo. En la sesión del día 4 de febrero de 1800 se le concedió una parte del “Saló de Cent”, con la condición de que tenia que marcharse si el Ayuntamiento necesitaba el local en el futuro para alguna otra cosa. Actualmente él “Saló de Cent” es la sala más noble del Ayuntamiento de Barcelona; en esta sala suelen celebrarse los actos más solemnes (ceremoniosos o festivos). Pero en aquella época estaba dividida por tabiques (paredes), y se usaba como almacén.
Sin embargo en el Ayuntamiento no todo el mundo creía que los sordos podían aprender cosas. Algunos pensaban: “Nosotros vamos a pagar estas clases, pero quizás no es verdad que los sordos podían aprender cosas. Algunos pensaban: “Nosotros vamos a pagar estas clases, pero quizás no es verdad que los sordos pueden aprender el Catecismo, ni escribir, ni leer, ni sumar, ni…”
Primer examen en la escuela de sordos
Para comprobar que Joan Albert no les engañaba, el Ayuntamiento le convocó el día 16 de febrero de 1800 para que hiciera un examen publico con sus alumnos. El día indicado fueron al “Saló de Cent” muchas personas del clero (sacerdotes), de la nobleza y del ayuntamiento. Todos estaban ansiosos por ver si los sordos eran capaces de demostrar que podían aprender. Joan Albert escogió a los 10 mejores alumnos y empezó la clase:
Leamos lo que cuenta el acta de aquella sesión, escrita por el Ayuntamiento: “Inmediatamente empezaron los sordomudos que han adelantado mas, en numero de 10, a explicar el catecismo y varios puntos de la gramática castellana, escrito de todo y repartido en unos grandes cartones a la vista de todos. Uno de los sordomudos iba señalando sucesivamente las palabras escritas en los cartones y a cada una de ellas el mundo destinado a la explicación, con señas muy claras, manifestaba el significado de aquellas palabras. Este ejercicio lo hicieron todos los alumnos por turnos. Después de terminar, cada uno escribió en su pizarra lo que había explicado ante con signos”. Cuenta la misma acta que muchas de las personas presentes en la sala lloraron de emoción al ver que los Sordos tenían una cultura que ellos creían imposible.
1806 se abre otra vez la escuela
De esta manera empezó lo que puede considerarse la primera escuela para Sordos que existió en nuestro país. Esta primera experiencia solo duro un par de años porque Joan Albert marcho a Francia a finales de 1801. La escuela volvió a abrirse en 1806, siendo su profesor otro sacerdote, llamado Salvador Vieta. La escuela se abría y se cerraba a temporadas. Cuando había algún maestro, por algún motivo, marchaba, se cerraba. Y así sucesivamente. El profesor escolar que se seguía al principio era muy básico; solo se enseñaba el catecismo, a leer y a escribir, y aritmética elemental. A lo largo del tiempo este programa se fue completando con otras asignaturas.
Primera Escuela Municipal para Sordomudos
En el año 1843, el Ayuntamiento, cansado de que la escuela funcionara intermitente, la abrió definitivamente con el nombre de “Escuela Municipal de Sordomudos”, y creo la plaza de maestro y de ayudante. Desde esta fecha el centro ha funcionado sin interrupción, ha tenido varios nombres y ha sufrido diversas transformaciones. La ultima transformación fue en 1991, en que se convirtió en un centro de recursos para el alumbrado Sordo, con el nombre de “CREDA Pere Barnils”. El CREDA Pere Barnils es un servicio educativo que pertenece a la Generalitat de Catalunya y al ayuntamiento de Barcelona, y que esta compuesto por profesionales de la educación que atienden a los alumnos Sordos que están escolarizados en escuelas ordinarias, tanto de modalidad oral (Catalán y castellano) como bilingüe (lengua de signos catalana, catalán y castellano.
Fuente: Planetavisual
TecnoSord
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