LO ASESINAN DE UN BALAZO FRENTE A SU HIJA, UNA JOVEN SORDA DE 16 AÑOS
La chica quedó atada en su casa con el cuerpo a sus pies. En enero la habían secuestrado.
Los gritos de la chica atravesaron las paredes de su casa y llegaron hasta la delegación del Registro Civil que está ubicada al lado. Los empleados salieron corriendo a ver qué pasaba y se encontraron con la adolescente atada de pies y manos a una silla, desencajada y muy nerviosa. A sus pies estaba el cuerpo de su padre, con un agujero de bala en la cabeza y un charco de sangre alrededor.
La víctima, Jorge Raúl Abregú, tenía 54 años, era dueño de un maxiquiosco y vivía con su mujer y su hija -una chica sorda de 16 años- en una casa de la calle Juan Jufré, en el barrio Concepción de la ciudad de San Juan. Todo indica que su muerte fue el resultado de una venganza.
Temprano en la mañana de ayer, la mujer de Abregú salió y él se quedó solo en la casa con su hija. Sus asesinos lo ejecutaron allí poco después, delante de la adolescente. Alrededor de las 10, la zona ya estaba llena de policías, peritos, funcionarios judiciales, gran cantidad de curiosos y algunos periodistas.
Según pudieron reconstruir los investigadores policiales, los asesinos -calculan que fueron al menos dos- entraron por la parte de atrás de la casa y sorprendieron al hombre y a su hija. No robaron absolutamente nada, según comprobó luego la Policía.
Los investigadores ya conocían a Abregú y a su hija: el 10 de enero, la chica desapareció durante unas horas. Cuando la encontraron, estaba en una casa abandonada ubicada no muy lejos de la suya, estaba en estado de shock y semidesnuda.
El padre de la joven, convencido de que había sido violada, denunció a seis personas por el hecho. Sin embargo, altas fuentes policiales sanjuaninas dijeron a Clarín que si bien la desaparición y el hallazgo de la chica existieron, nunca se pudo probar el abuso sexual.
Los policías creen que lo que realmente ocurrió aquel 10 de enero fue un “mensaje” contra Abregú. Secuestraron a su hija para intimarlo a pagar una deuda. “Esa es la hipótesis más fuerte: primero le secuestraron a la hija para intimarlo a pagar y como no lo hizo, lo asesinaron”, dijo a Clarín una fuente policial.
El crimen fue brutal. El juez sanjuanino Atenágoras Vega explicó ayer a los medios que la víctima “tiene un orificio de bala en parte posterior de la cabeza, golpes y en la casa hay señales de un momento de suma violencia”.
“Aún no sabemos cuál es el arma homicida ni de qué calibre, pero sí sabemos que el disparo mortal fue hecho con un arma de puño, de atrás hacia delante, y en forma ascendente”, explicó.
El juez agregó que espera “que los peritos informen sobre el barrido de huellas que están haciendo”. Otra cosa que llamó la atención de los investigadores es que los empleados del Registro Civil no escucharon el disparo y sí los gritos de la chica.
La adolescente se convirtió en testigo clave del hecho, ya que vio todo lo que sucedió. Pero hasta ayer a la tarde no había podido declarar debido al estado de shock que sufrió. “Seguramente el juez le tomará declaración en los próximos días y para ello necesitará la colaboración de un intérprete del lenguaje de señas”, dijo a Clarín una fuente policial.
Los familiares de Abregú se mostraron muy conmocionados y alterados ante lo que sucedió. A tal punto, que hasta agredieron a algunos periodistas que habían ido a cubrir el caso.
Este no es el primer hecho de violencia que sufre esta familia: hace un año y medio, una tía de Abregú -madre de un importante dirigente vitivinícola de la provincia- fue asesinada durante un robo en el mismo barrio.
TecnoSord
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