En La Plata, los sordos bailan a ritmo de tango

Fernández lo explica así: la intención no es sacar de las clases buenos bailarines, sino conseguir que los jóvenes con discapacidad auditiva se expresen a través de la danza y se relacionen con otras personas, tanto sordos como oyentes.
“El grado de sordera difiere de persona a persona, pero todos se las arreglan bien para seguir el ritmo de la música copiando los movimientos de los otros bailarines y estando atentos a aquellos sonidos y vibraciones que pueden percibir y que generalmente no son sonidos continuos, sino aislados, que por su intensidad (muy graves o muy agudos) alcanzan a ser percibidos por la persona que no escucha”, explica Fernández.
Esto no es una novedad para los sordos, que acostumbran reunirse en bailes donde se muestran carteles en los que está escrito el ritmo de la música que se está escuchando (por ejemplo salsa, rock o cumbia), dice Fernández. De hecho, la decisión de implementar los talleres de tango se tomó después de que invitaran a un profesor de salsa a participar de uno de los aniversarios de la entidad. Ese día todos se divirtieron imitando los movimientos del docente -aunque no percibían la música, sí podían experimentar el ritmo-. Y se tomó la decisión de repetir la experiencia, pero con el tango.
MUCHO MAS QUE APRENDER A BAILAR
Cristian Méndez tiene a su cargo la enseñanza de la danza ciudadana a los participantes de las clases y cuenta que asumió esa función como un desafío.
“Lo primero que hago es reunir a sordos y a oyentes en un mismo recinto y enseñarles las figuras básicas del tango. Hay una persona que hace las veces de traductora de lo que digo mediante lengua de señas, aunque yo mismo estoy aprendiendo ese lenguaje para hablar directamente con los alumnos. Y es sorprendente la velocidad y la precisión con la que aprenden los movimientos”, dice Méndez.
Y aunque el trabajo de Méndez ya está dando sus frutos, con alumnos que incluso se atreven a figuras complicadas, Fernández está más atenta a otros logros igualmente importantes: “hay sordos de nacimiento que nunca experimentaron nada parecido a la danza y que a partir de la expresión corporal se sueltan y comienzan a desenvolverse mejor para la vida de relación”.
El final de la clase -que es gratuita para los sordos, mientras los oyentes tienen que pagar un bono contribución- llega con la promesa de una reunión compartida que consolida la integración obtenida durante el baile.
LENGUA DE SEÑAS Y TRABAJO
Las clases de tango se enmarcan en un proyecto de integración más amplio y ambicioso, que incluye la enseñanza del lenguaje de señas en distintos ámbitos de la ciudad.
Después de los problemas de integración, las personas sordas de La Plata encuentran serios obstáculos para conseguir trabajo. Su anhelo, como el de aquellos que padecen distintas discapacidades, es que se haga cumplir la ley vigente que establece que los discapacitados deben ocupar el 4% de los puestos estatales.
TecnoSord
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