Los policÃas sordos de Londres y Bucarest
¿Los sordos trabajando como policÃas? Dicen los libros que en Inglaterra y en Rumania hubo policÃas sordos ¿Quieres saber la historia?
Los policÃas secretos sordos de Londres
Londres es la capital de Inglaterra. Hace mucho tiempo, en el Siglo 17 (hace más de 400 años), hubo en Londres policÃas secretos sordos.
En aquellos años habÃa un polÃtico muy importante, George Downing. Downing era muy famoso. Por eso en Londres hay una Calle Downing. En esa calle está hoy la casa del Primer Ministro (el presidente) de Inglaterra.
George Downing sabÃa muy bien la lengua de señas. George Downing era oyente, pero habÃa crecido en un lugar de Inglaterra llamado Kent. Allà vivÃan en ese tiempo muchos sordos. HabÃa muchas familias sordas. Y todos allà sabÃan la lengua de señas. Todos. Los sordos y los oyentes también.
Una vez, George Downing consiguió un trabajo muy importante en el gobierno, en Londres. HabÃa muchos problemas polÃticos en ese tiempo. George Downing pensó: “¿cómo resuelvo esos problemas?”. Y tuvo una idea: invitó a Londres a muchos de sus amigos sordos de Kent. Cuando ellos llegaron a Londres, George Downing les dijo: “ustedes van a trabajar como policÃas secretosâ€.
El trabajo de esos policÃas secretos era espiar a las personas sospechosas. Los policÃas secretos tenÃan que seguir a esas personas sospechosas, y observar qué hacÃan, y contarle todo después a George Downing.
La gente de Londres veÃa a los policÃas secretos sordos y pensaba: „pobres sordos“. Nadie pensaba: “son espÃas“.
George Downing creÃa que los sordos podÃan ser muy buenos espÃas, porque muy poca gente sabÃa lengua de señas, y nadie podÃa entenderlos. Y si alguien atrapaba a un policÃa secreto sordo, no podÃa saber nada de él, porque no lo entendÃa.
Muchos de esos policÃas secretos sordos se fueron después con sus familias a Estados Unidos. Fueron a una isla llamada Martha’s Vineyard. En ese tiempo, Europa era muy pobre, y por eso mucha gente de Europa se iba a Estados Unidos a vivir.
En Martha’s Vineyard habÃa muchos sordos. Por eso toda la gente oyente allà aprendió lengua de señas. Los sordos vivÃan bien en esa isla, porque toda la gente los entendÃa.
Una profesora oyente de Estados Unidos escribió un libro sobre los sordos de la Isla Martha´s Vineyard. La profesora se llama Nora Ellen Groce, y su libro (en inglés) se llama „Aquà todo el mundo hablaba lengua de señas “(,150 KB).
La historia de los policÃas secretos la escribió el periodista inglés Samuel Pepys en el año 1666.
Los policÃas sordos de la ciudad de Bucarest
Rumania es un paÃs europeo. La capital de Rumania se llama Bucarest. En Bucarest hubo muchos policÃas sordos. Eso fue el año 1936.
En ese tiempo la ciudad Bucarest tenÃa muchos automóviles, pero los conductores no conocÃan las leyes para manejar sus automóviles. La gente conducÃa muy mal. El gobierno mandó muchos policÃas para controlar el tránsito (para ver fotos antiguas de Bucarest, haz clic aquÃ).
Pero los conductores discutÃan mucho con los policÃas. Los conductores no querÃan respetar las leyes de tránsito. Los conductores peleaban siempre con los policÃas. Y cuando un policÃa ponÃa una multa, el conductor trataba de sobornar (ofrecer dinero) al policÃa. Los jueces tenÃan muchos problemas con los conductores.
El gobierno de Bucarest tuvo una idea. PolicÃas sordos para el tráfico. El gobierno escribió una carta para la asociación de sordos. El gobierno invitaba a los sordos a trabajar como policÃas.
Muchos sordos vinieron para el trabajo. Los sordos hicieron un curso, y aprendieron rápido. Después salieron a las calles. Era una idea muy buena. En pocos dÃas no habÃa más discusiones en la calle. No habÃa más peleas.
¿Por qué eso?
Porque los policÃas sordos se concentraban mejor que los oyentes en su trabajo. Cuando un conductor hacÃa algo mal, el policÃa sordo hacÃa una seña de “pareâ€. El automóvil se paraba. El policÃa sordo no decÃa nada, solamente sonreÃa. Y escribÃa el número de placa del automóvil. Y después el policÃa sordo hacÃa otra seña: „puede seguir“. Los conductores no entendÃan nada. Los conductores seguÃan su camino. Pero dÃas después recibÃan una multa por correo.
Los conductores oyentes no discutÃan con los policÃas sordos. Cuando un conductor querÃa discutir, el policÃa le hacÃa señas: „disculpe, soy sordo, no entiendo“.
Poco a poco, las calles de Bucarest fueron más tranquilas. No habÃa peleas ni discusiones. La gente poco a poco aprendió las leyes de tránsito.
La historia de los policÃas sordos de Bucarest la escribió un hombre en un periódico inglés llamado „El maestro de los sordos“, en el año 1937. En el periódico dice también: los policÃas sordos de Bucarest son los policÃas más amables de todos los Balcanes (asà se llama la región donde está Rumania).
Un amigo inglés oyente llamado M. Miles nos envió esta historia ¡Gracias, Miles!
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